sábado, 18 de julio de 2020

CAPITULO UNO: CLARA

Hacía mucho calor. Ese calor pegajoso y húmedo. Que hace faltar el aire y sentir el cuerpo pesado. Tenía la ventana de mi habitación abierta y estaba sentado en el escritorio leyendo. Asi que podía ver claramente el patio trasero de la casa contigua. 
Ahí estaba ella, otra vez, en pijama. Parada justo en el límite de su casa y el bosque, mirando a la nada. Era de noche tarde, no podía gritarle. Pero tampoco podia dejar que se metiera en el bosque a medianoche ella sola. 
Para que entiendan mejor la historia voy a contarles algunos detalles mas. Mi nombre es Ramiro. Tengo dieciseis años y vivimos en esta casa desde que tengo uso de razón. La muchacha de la que les hablo es mi vecina. Se llama Clara y creo que tiene mi edad, tal vez uno o dos años menos. La pobre muchacha es sonámbula. Es decir, se "despierta" a la medianoche y realiza actividades como si estuviese despierta pero no lo está. A veces realiza quehaceres domésticos dentro de su casa, pero la mayoría de las veces sale de la casa y es bastante peligroso porque podría ocurrirle algo. La cuestión es que yo siempre la veo desde la ventana de mi habitación, porque suelo quedarme hasta tarde leyendo o estudiando, y cuando la veo en el patio trasero, despierto a mis padres y ellos se encargan de ayudarme para que la muchacha regrese a su casa. Mientras yo la vigilo de cerca, ellos despiertan a Marta y Carlos, los padres de Clara y ya van en busca de su hija. Pero la última vez que sucedió esto. Sus padres me tildaron de mirón, que estaba espiando a la niña y demás, asi que mis padres me dijeron que ya no me metiera en asuntos ajenos.
Pero alli estaba ella otra vez. No podía despertar a mis padres porque no me pondrían atención y me regañarían, pero tampoco podía dejar que Clara se metiera en el bosque. Era una muchcha bastante agradable, a pesar de que prácticamente no teníamos trato ya que sus padres eran algo extraños y la sobreprotegían demasiado. Casi que nunca se la veía salir de la casa o juntarse con los demas jóvenes para andar en bicicleta, salir a caminar o simplemente pasar el rato. ¿Y si mañana por la mañana los encabezados de los diarios eran "Niña despedazada por fieras en el bosque?. No. Si podía evitar una tragedia lo haría, aunque me metiese en problemas. Me puse mis pantuflas y salí de mi casa lo mas rápido y cauteloso que pude.
Cuando llegue allí no sabía que hacer. "¿Cómo la despierto?", pensé. Toqué el bolsillo de mi pantalón y estaba mi celular. "Mi fiel amigo Google me ayudará." Me dije a mi mismo. Pero automáticamente dije:
-Estoy violando una propiedad privada, a la medianoche, ¿de verdad voy a googlear cómo despertar un sonámbulo?. 
Había leído por ahí que si no se los despertaba de la manera correcta podían llegar a sufrir un infarto. 
-Clara- dije en voz baja. Pero evidentemente no me escuchaba porque seguía avanzando. Atraída hacia el bosque por una fuerza que yo desconocía por completo.
-Hola. - pero seguía sin oírme. Asi que me acerqué y toqué su hombro.
-Oye- dije ahora con la voz un poco mas elevada.
Clara giró, me miró horrorizada, lanzó un grito desgarrador y se largó a llorar. En cuestión de segundos sus padres estaban allí, y no se como pero los míos tambien. Como se podran imaginar las cosas no terminaron bien. Mis padres tuvieron una fuerte discusión con Marta y Carlos, inclusive ellos amenazaron con denunciarme. Pero, si acababa de salvar a su hija. ¿Qué clase de gente eran? Desagradecidos. Yo me lleve un gran sermón de parte de mis padres pero por suerte no me castigaron. Entre todo el desastre Clara no emitió palabra. Solo agachó la cabeza sumisamente en cuanto los adultos comenzaron a discutir. Pobre niña. Que padres tan extraños.
Cuando volvimos a mi casa, que ya habia pasado todo el sermón mis padre subió a mi habitación y me habló:
-Ramiro, nosotros sabemos que no tenes malas intenciones con la chica. Es mas, hoy le salvaste la vida. Pero nuestros vecinos no lo entienden.
-Ya se pa. Pero, ¿qué querías que hiciera?
-Nada hijo. Eso es justamente lo que tenes que hacer. Nada.
-Entonces que la encierren. O que escondan las llaves de las puertas. No se. Le va a ocurrir una desgracia a esa pobre chica.
-Si. Lo sabemos. Y no somos los únicos vecinos que estamos preocupados por ella. Tu mamá va a ir mañana a hablar con Marta. Asi te quedas mas tranquilo.
-Bueno. Hasta mañana.
Y me dormí profundamente. Esa noche soñé con Clara. Me pedía ayuda, pero yo no podía llegar a ella. Fue una noche bastante agotadora.

A la mañana siguiente me levanté temprano como todos los días para ir al colegio. Mi mamá ya estaba en la cocina, preparando el desayuno y mi papá ya se había ido a trabajar. 
-Buen día ma
-Buen día Rami- me dió un beso en la frente y me alcanzó mi taza de café. 
-¿Vas a ir a hablar con los vecinos?
Se dió vuelta, me miró y me dijo:
-¿No podés dejar de pensar en esa chica?
-No mamá, ¿Qué estan esperando? ¿Qué le pase algo malo?
Se dió vuelta y siguió haciendo sus cosas. 
-Si. Voy a ir. Quedate tranquilo.
-Gracias ma.
Lavé la taza en la que había tomado café y me fui al colegio.
Según me entere con el tiempo, mi mamá fue a la casa de al lado. Y el diálogo que tuvo con Marta fue bastante escueto:
-Buen día Cecilia- le dijo Marta a mi mamá con cara de pocos amigos.
-Buen día Marta. ¿Cómo estás?- le respondió mi mamá con esa sonrisa hermosa que tenía.
-Bien. ¿Qué necesitas?
-Quería saber como estaba Clarita despues de lo de anoche.
-Mi hija esta bien. Nosotros la cuidamos muy bien. 
-Si. Lo sé Marta. No te pongas a la defensiva. Somos varios los vecinos que estamos preocupados por tu hija. Y creeme que solo queremos ayudar. No entrometernos en tu vida privada.-cuando mi mamá le dijo asi, la mujer cambió automáticamente su semblante, relajó las facciones del rostro y le contestó a mi mamá tan cordialmente que ella jamas se lo hubiese esperado:
-¿Querés pasar Cecilia?
-Dale- le contestó mi mamá sorprendida. 
-Sentate por allá. Voy a preparar un té y conversamos. 
Mientras Marta preparaba té mi mamá aprovecho para fijarse en cada detalle de la casa. No era de chusma. Pero a mi mamá y varios vecinos mas esta familia les parecía un poco extraña. Se habían mudado de un día para el otro. Y prácticamente no tenian vida social. No se sabía de que trabajaba Carlos, tampoco se sabía a que escuela iba Clara. Casi no se trataban con los vecinos. Esquivaban el mayor contacto social posible. A veces se escuchaban gritos y golpes, pero cuando algún vecino les preguntaba, simplemente lo negaban o decían que provenían de otro lugar.
-Mirá Cecilia. empezó Marta- Clarita tiene varios problemas. El parto fue muy difícil. Casi morimos las dos. Ella nació con un ligero retraso mental. Tiene fallas en el corazón, pulmones, riñones e hígado. Clarita es un milagro. Es nuestro tesoro. 
-Si. Ya lo creo. Por eso había pensado. Que tal vez, para evitar que salga de noche podrían esconder las llaves. Es realmente peligroso que una nena de su edad este fuera de su hogar a la madrugada. 
En ese momento Marta cambió su semblante de nuevo y volvió a ser la misma mujer seca y ruda de siempre.
-¿Estas insinuando que no sabemos cuidar a nuestra hija? No necesitamos de tus consejos. Nosotros y solo nosotros sabemos como es lidiar con una nena como ella. ¿Qué podras venir a decirme vos?
-No Marta. Me malinterpretaste. No quise decir eso.
-Se muy bien lo que quisiste decir.
Mi mamá que además de ser hermosa era inteligente, tratando de evitar el conflicto con la testaruda mujer, se fue por la tangente:
-¿Puedo saludar a Clarita?-preguntó ingenuamente.
-Clara duerme en este momento. Fue una noche muy ajetreada.
-Si. Esta bien. Dejale mis saludos entonces. Y si puedo ayudarte en algo no dudes en decirmelo.
-Mi esposo y yo podemos ocuparnos de nuestra hija. Lo hicimos solos durante quince años. Y vamos a seguir haciéndolo.
Mi mamá salió de ahí con una sensación extraña en el cuerpo. 
Cuando volví de la escuela estaba rara, como apagada. Y ella era una mujer muy alegre.
En la noche la escuché hablando con mi papá:
-Es una mujer tan orgullosa. Tanto pero tanto que no quiere aceptar ayuda para su hija.
-Bueno Ceci, vos quedate tranquila. Que cuando necesiten ayuda la van a venir a pedir. Tal vez ya esten acostumbrados a vivir asi. Despues de tantos años...
-Lo que mas me llamó la atención fue su cambio de personalidad, Emilio. Cuando le dije que éramos varios los vecinos que estabamos preocupados por la nena fue cuando me invitó a pasar. No tienen fotos de su hija en la casa. ¿Cómo puede ser?.
-Hay gente a la que no le gustan las fotos.
-¿Qué clase de padres no quieren congelar momentos inolvidables de su hija?
-Descansá mi amor. Y tratemos de olvidarnos de este mal trago.


CONTINUARÁ...


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