-No dormí bien- dije serio
-Paso algo?
-No.- mi madre quería investigar que me sucedía y yo no sabía cómo decírselo.
Por la tarde vinieron a visitarme Lina y Uriel. Mi amigo trajo su videojuego y jugamos un rato, pero ni eso logro animarme. Hable por videollamada un rato con María, pero Lina me arrebató el teléfono y se puesieron a conversar entre ellas.
-Que te pasa?-me pregunto Uriel.
Se notaba demasiado mi desgano, a pesar de que quisiera disimularlo. Antes de que pudiera responderle a mi amigo nos interrumpió Lina.
-Que es esto?? -dijo mientras me extendía con su mano mi celular. En el estaba abierta la aplicación que le había descargado a Clara para que vistiera muñecas.
-Es un juego que descargue para mi vecina Clara.
-Te hiciste amigo de ella?-pregunto Lina con ilusion. Aún seguía riéndose de mi por el juego de mi celular
-Por eso no querías jugar a videojuegos de guerra, parece que ahora tienes otros gustos- se burlaba Uriel.
-Digamos que algo así. Cuando regrese de mis vacaciones, los vecinos estaban aquí conversando con mis padres. Clara no habla practicamente, así que descargue un juego para niñas y se lo di para que se entretuviese-dije mientras trataba de arrebatarle de las manos el celular a Lina.
-Tiene nuestra edad, porque un juego para niñas?-pregunto Uriel curioso, creo que Clara le gustaba, a pesar de que solo la había visto una vez, a el le gustaban todas las muchachas que veía.
-Ella es como una niña pequeña en el cuerpo de una adolescente. Mi madre dijo que la madre de Clara le contó que tenía un retraso mental, debido a problemas durante el parto.
Uriel puso cara de decepción.
-Mira Ramiro- me dijo Lina mostrándome el celular.
-Que?- pregunte extrañado. En la pantalla se veía una de las muñecas que había vestido Clara.
-Mira el nombre de la muñeca Ramiro!- me grito Lina impaciente.
En el juego, además de vestir a las muñecas, también podías colocarle un nombre. Y en una de ellas decía "AYUDA".
-Clara no sabe escribir Lina, seguramente apretó alguna letra al azar y el diccionario del teclado disparo cualquier palabra. Uriel no nos prestaba atención, Lina no se quedó muy conforme con mi respuesta y yo quedé un poco inquieto. La tarde siguió transcurriendo tranquila. Mis amigos se fueron, mis padres estaban trabajando así que me senté en el jardín a escuchar música. De repente, alguien me tocó el hombre y me pare de un salto. Era Marta.
-Disculpa querido, pero te hablé y no me contestabas.
-Esta bien-dije avergonzado, mientras me sacaba los auriculares. -Que necesita?
-Queria invitarlos a cenar, si están desocupados hoy.
La invitación me dejó mudo. Estaba soñando? En ese momento sonó mi celular. Era mi padre que me enviaba un mensaje avisándome que no regresarían a cenar porque tenían que quedarse en el trabajo hasta tarde.
-Mira padres no van a regresar hasta tarde.
-Perfecto. Podés venir vos solo si querés. Clarita va a estar muy contenta de verte.
No quería aceptar, pero quería ver a Clara.
-Voy a pedirle permiso a mis padres.
-No creo que un chico tan bueno y responsable como vos deba pedirle permiso a sus padres para ir a cenar con tus vecinos. Además nosotros nos acostamos temprano, la cena no se va a prolongar mucho. Tu mamá va a estar contenta de que te hagas amigo de Clari.
Finalmente me convenció y acepte.
-Te esperamos a las ocho entonces- dijo Marta con una extraña expresión de satisfacción en el rostro. Tenía un mal presentimiento, así que antes de meterme a bañar le mandé un mensaje a mi madre que iba a cenar en lo de los vecinos y que cuando regresara a la casa me fuera a buscar.